Las nuevas tendencias del voluntariado: ¿cómo puede adaptarse tu entidad?
2026 ha sido declarado el Año Internacional de las Personas Voluntarias. Bajo el lema “El voluntariado como motor del cambio: un año para celebrar y potenciar”, la ONU reconoce el compromiso de millones de personas voluntarias que, con su tiempo y conocimiento, ayudan a construir comunidades más justas, inclusivas y sostenibles.
Este reconocimiento llega en un momento relevante para el Tercer Sector en España. Según recoge la plataforma hacesfalta.org, en sus 26 años de trayectoria, se han producido más de 1,2 millones oportunidades de voluntario en más de 9.200 ONG. Los datos más recientes confirman que el voluntariado sigue creciendo: el VII Barómetro del Tercer Sector sitúa en más de 1,48 millones el número de personas voluntarias en España. Sin embargo, ha cambiado la forma de participar: el voluntariado puntual ya representa el 64,4% mientras que el regular se sitúa en el 35,6%.
Por eso, el reto para muchas entidades ya no consiste únicamente en incorporar nuevas personas voluntarias, sino en construir vínculos duraderos en un contexto donde la participación es más flexible, diversa y cambiante. En este post compartimos, a través de algunos datos extraídos del VII Barómetro del Tercer Sector, hacesfalta.org y del último informe del Observatorio del Voluntariado, varias ideas que pueden ayudar a fortalecer la relación entre las organizaciones y quien deciden implicarse en ellas.
7 ideas para adaptar tu voluntariado a las nuevas tendencias

1. Diseña colaboraciones más flexibles
Desde tu entidad, puedes ofrecer distintos niveles de implicación. Algunas personas podrán participar varias horas en la semana, otras solo en campañas concretas o semanas alternas por trabajo. Lo importante es que la entidad sea capaz de generar opciones adaptadas a cada persona voluntaria.
Además, merece la pena prestar atención a quienes colaboran de forma puntual. Por ejemplo, analizar cuántas personas regresan para participar una segunda vez puede aportar información valiosa sobre la capacidad de la entidad para fidelizar.
2. Pregunta antes de gestionar
Las personas llegan al voluntariado por motivos muy distintos. Según hacesfalta.org las causas con más personas voluntarias son: infancia juventud y familia (22,3%) discapacidad (10,9%) y cooperación al desarrollo (7,3%).
Por ejemplo, algunas se sienten identificadas con la misión de la entidad, tras buscan adquirir experiencia y otras una forma de seguir siendo útiles a la sociedad tras la jubilación. Por eso, es clave realizar entrevistas iniciales centradas en motivaciones y expectativas, no solo en la disponibilidad.
Tras la escucha, recuerda que una buena bienvenida, acompañamiento y claridad en las tareas desde el principio, marcan la diferencia entre una colaboración puntual y una relación duradera.
3. Explica el Impacto
El Tercer Sector realizó en 2024 más de 47,7 millones de intervenciones directas. Sin embargo, muchas personas voluntarias solo conocen una pequeña parte de ese impacto colectivo, es decir, qué ha cambiado gracias a su participación.
Comparte resultados, difunde historias y muestra avances para que cada persona entienda cómo su aportación encaja en una transformación más amplia. Haz visible el impacto de cada colaboración y conecta las tareas diarias con los resultados alcanzados.
Por ejemplo, entidades como Cruz Roja, Fundación Once, Plena inclusión o Cáritas han desarrollado itinerarios de incorporación muy estructurados donde cada persona sabe cuál es su función, quién le acompaña y qué impacto tiene su labor. O este recurso del Consejo Vasco del Voluntariado y el Gobierno Vasco, ofrece algunos consejos vinculados al ciclo del voluntariado.
4. Fomenta el sentimiento de permanencia
El propio Barómetro sobre polarización muestra que las entidades se perciben como espacios seguros para el diálogo, con culturas organizativas abiertas y participativas. Esa fortaleza organizativa puede trasladarse también al voluntariado.
Para ello, genera espacios de encuentro, conversación y relación para fortalecer los vínculos entre las personas voluntarias y la organización. Favorece una experiencia participativa en la que cada persona se sienta escuchada, valorada e integrada en la comunidad. Recuerda que las personas raramente permanecen durante años solo por unas tareas, suelen quedarse por las relaciones que establecen dentro de la organización.
5. Apuesta por la formación continúa
Si el voluntariado es cada vez más diverso y menos especializado, como señalan estos informes, la formación se convierte en una herramienta poderosa de inclusión, ya que mejora la calidad de la intervención.
Apostar por la formación continua es una forma de cuidar a las personas voluntarias. Facilitar recursos, talleres o espacios de encuentro les permite ganar confianza, desarrollar nuevas habilidades y sentirse más preparadas para contribuir. Además, aprender y crecer durante su experiencia de voluntariado puede aumentar su motivación y su compromiso con la organización.
6. Abre la puerta a perfiles diversos
El Barómetro muestra un ligero aumento de la participación tanto entre las personas menores de 25 años (15,6%) como entre las mayores de 64 años (17,1%). Aun así, el grupo más numeroso sigue siendo el de las personas de entre 35 y 54 años (30,2%). Además, siete de cada diez personas voluntarias son mujeres.
Adapta las propuestas de voluntariado para que personas con circunstancias, capacidades y momentos vitales diferentes encuentren su espacio de participación. Revisar procesos, horarios y requisitos para eliminar barreras y facilitar una incorporación más inclusiva que respondan a la diversidad de perfiles.
7. Integra voluntariado en la estrategia de la entidad
El voluntariado es un proceso transversal y forma parte de una realidad mucho más amplia. Por eso, cuando la gestión del voluntariado depende únicamente de una persona técnica, el modelo suele ser más débil.
Las organizaciones que mejor retienen talento voluntario suelen ser aquellas donde la acogida, el acompañamiento y el reconocimiento forman parte de toda la cultura organizativa.
Fuentes:
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