La sostenibilidad del Tercer Sector: 5 claves del Barómetro POAS 2025
¿De qué depende la sostenibilidad del Tercer Sector? El estudio cuantitativo del VII Barómetro de la Plataforma de ONG de Acción Social lo resumen bien: un sector con gran impacto social, muy presente en el territorio y clave para la cohesión social, pero que en gran parte se sostiene sobre organizaciones pequeñas, muy centradas en la intervención directa y con recursos bastante limitados.
En 2024 se estiman cerca de 47,8 millones de intervenciones directas y un volumen económico en torno a los 21.000 millones de euros, pero casi la mitad de las entidades tienen presupuestos muy reducidos y solo una minoría alcanza elevados ingresos.
Por eso, esa mezcla de fortaleza social y fragilidad organizativa es un buen punto de partida para hablar de sostenibilidad. En este post recogemos 5 claves que pueden ayudar a las entidades sociales a aterrizar estos datos y centrar la atención en los retos reales de sostenibilidad a los que se enfrentan hoy.

1. Gran impacto con estructuras pequeñas
El Tercer Sector tiene impacto social gracias a que opera en el territorio, cerca de las personas de manera directa, pero también tiene sus límites.
Por ejemplo, al profundizar en cómo está construido el sector social, el informe destaca algunas características que ayudan a entender por qué la sostenibilidad no es igual para todas las entidades:
Un sector muy atomizado. Casi el 98% de las entidades son de primer nivel, es decir, organizaciones de base, con muy pocas estructuras intermedias que actúen como soporte. Esto aporta cercanía, pero reduce la capacidad estructural.
Predominio del modelo asociativo: El 77,4% de las entidades son asociaciones, lo que refuerza un modelo social basado en participación y compromiso ciudadano, pero con menos recursos y profesionalización en comparación con otros modelos.
Fuerte arraigo territorial. La actividad se concentra sobre todo en lo local, autonómico y provincial (más del 75%), con menor presencia estatal o internacional, lo que refuerza la cercanía, pero también la dependencia del contexto territorial.
Recursos muy desiguales. Casi la mitad de las entidades tienen presupuestos inferiores a 30.000 euros al año, mientras que solo alrededor del 10% supera el millón de euros, concentrando una parte importante de los recursos.
Foco claro en la intervención directa. La actividad se concentra sobre todo en la acción social (45,6%), el ámbito sociosanitario (20,4%) y la inclusión sociolaboral (11,9%), con menor presencia en otros ámbitos. Esto implica mucho impacto directo, pero poco margen para invertir a largo plazo en estructura organizativa.
En conjunto, estas características muestran que la sostenibilidad no depende solo de la gestión interna, sino también del lugar que ocupa cada entidad dentro del propio sector.
2. Crecimiento económico con poco margen
El sector ha tenido un crecimiento cercano al 10% respecto a años anteriores. Tras la crisis económica y el impacto de la COVID, este 2024 se consolida como el año de mayor expansión, marcada por ciclos vinculados tanto al contexto económico como al nivel de apoyo de las políticas públicas.
Sin embargo, las entidades crecen de manera desigual:
Algo menos de la mitad de las entidades declara resultados positivos,
cerca de un tercio presenta más gastos que ingresos
y una cuarta parte señala resultados equilibrados.
El estudio explica que estos datos están relacionados por:
cómo se financia la actividad
y en cómo se estructuran los costes: casi la mitad del gasto se destina a personal, lo que deja poco presupuesto para resolver imprevistos.
Por eso, el reto está en el margen con el que se trabaja. Poder asumir imprevistos, planificar con tiempo o mantener equipos sin estar todo el rato pendiente del siguiente proyecto es lo que realmente marca la diferencia en la sostenibilidad, y es ahí donde muchas entidades tienen más recorrido.
3. Dependencia pública
En 2024, la financiación del sector se reparte de forma bastante equilibrada: alrededor de un 47% pública, un 23% privada y cerca de un 30% propia. Esto apunta a una mayor diversificación y a cierto avance en la generación de recursos propios.
Pero la financiación pública sigue siendo el pilar central, ligada a políticas y ciclos institucionales. La clave no está en sustituirla, sino en equilibrarla lo suficiente como para no depender de una única fuente y poder trabajar con algo más de estabilidad.
4. Fidelizar el voluntariado
Las personas siguen siendo el principal activo del Tercer Sector: en torno a 1,48 millones de personas voluntarias y más de 546.000 empleos sostienen su actividad. Pero esa base amplia está cambiando. Crece el voluntariado puntual frente al estable y, aunque más entidades cuentan con personal, los equipos tienden a ser más pequeños.
Estos cambios en el voluntariado obligan a las entidades a repensar sus estrategias de captación, fidelización y gestión. El reto más que atraer nuevas personas sería en cómo construir vínculos sostenidos y garantizar la continuidad del compromiso en un contexto social caracterizado por la flexibilidad y la fragmentación de los tiempos de participación.
5. Cohesión interna en un contexto polarizado
El estudio señala que la polarización se percibe más fuera que dentro. Casi 9 de cada 10 entidades consideran que la sociedad está polarizada, pero cuando miran al sector social de manera interna la percepción cambia:
cerca de la mitad cree que está menos polarizado que el resto de la sociedad.
y dos de cada tres lo dicen de su propia organización.
Eso no significa que no haya desacuerdos, pero suelen estar más relacionados con prioridades o formas de hacer que con divisiones profundas. Y, aun así, el 64% de las entidades encuestadas reconocen que la polarización les afecta bastante o mucho, especialmente en la relación con administraciones públicas, en determinados ámbitos de intervención o con la sociedad en general.
Es un impacto real que añade otra capa a la sostenibilidad: la necesidad de seguir haciendo bien el trabajo en contextos más complejos, con retos cada vez más relacionales, comunicativos y estratégicos.
Al final, el Barómetro resume la idea de que sostener una entidad no depende de una sola variable, sino de cómo encajan muchos factores cambiantes a la vez. El desafío está en aguantar el frágil equilibrio de seguir de cerca de las personas (lo que le hace valioso) y encontrar estructuras para sostenerse. Si quieres entrar más en detalle, puedes consultar el estudio cuantitativo completo aquí
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